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10 Cosas que no sabías sobre reproducción asistida

¿Quién fue el primer bebé nacido por reproducción asistida? ¿Cuándo se hizo la primera inseminación artificial?¿Qué dice la ley en España sobre este campo de la medicina?¿Cuántas personas sufren infertilidad en el mundo?¿Es más frecuente el factor masculino o femenino?¿Cuántos niños nacen en España por fecundación in vitro?… Hay muchas cosas que igual no conocéis, pero que pueden ayudaros a entender cómo ha avanzado la reproducción asistida en los últimos años y hacia donde se dirige este campo de la medicina que cada año ayuda a millones de personas en todo el mundo a cumplir su deseo de ser padres y madres.

1. Louise Brown, primer nacimiento por fecundación in vitro.

Louise Brown, fue la primera “niña probeta” de la historia y nació en Reino Unido en el año 1978. Su nacimiento fue un hito histórico para la ciencia.

Sus padres Lesley y John Brown, llevaban nueve años intentando tener hijos, pero las posibilidades de un embarazo de forma natural eran mínimas tras un diagnóstico de obstrucción de las trompas de Falopio. Fue entonces cuando se pusieron en manos del fisiólogo Robert Edwards, el ginecólogo Patrick Steptoe y la enfermera Jean Purdy.

Edwards había conseguido desarrollar medios de cultivo humanos para permitir la fecundación y el desarrollo embrionario, mientras que Steptoe, pionero en técnicas de laparoscopia aplicadas a ginecología, había conseguido extraer ovocitos de pacientes con infertilidad por problemas en las trompas de Falopio.

El Dr. Robert Edwards ganó el Premio Nobel de Medicina en 2010, por haber sido pionero en las técnicas de fecundación in vitro. El Dr. Steptoe y la enfermera Purdy fallecieron antes de poder recibir también el galardón.

Este nacimiento histórico supuso uno de los mayores logros del siglo XX. Estas técnicas y su evolución han conseguido que millones de parejas infértiles en todo el mundo hayan logrado tener hijos.

2. La primera inseminación artificial fue en el siglo XVIII.

Ya sabemos que la FIV es una técnica relativamente joven, pero ¿y la inseminación artificial? Seguro que te sorprende conocer que se comenzó a practicar hace siglos. De hecho, nos tenemos que remontar al siglo XVIII, concretamente a 1785. El cirujano escocés, John Hunter, fue el responsable de este hito histórico: la primera inseminación artificial con éxito en seres humanos. Hunter fue un peculiar y visionario científico que, apoyándose en estudios anteriores que habían tenido éxito en otras especies, decidió introducir el semen de un hombre con una malformación genital en la vagina de su mujer utilizando una jeringa calentada. Y ¿cuál fue el resultado? Pues el nacimiento de un niño completamente sano ese mismo año.

Muchos historiadores consideran a Hunter como el padre de la cirugía científica, aunque curiosamente en su época era conocido como una suerte de “científico loco”. Lo que está claro es que científicos como John Hunter sentaron las bases de lo que hoy conocemos como medicina reproductiva, una especialidad que sigue avanzando y haciendo posible que muchas mujeres consigan un embarazo.

3. Contamos con una de las legislaciones más avanzadas del mundo.

Cada país cuenta con su propia legislación, y en el caso de España la ley que actualmente está en vigor es del año 2006 (Ley 14/2006). Y ¿sabéis qué tiene de especial la ley española? Pues que es una de las
más completas y modernas de Europa. Esta ley regula aspectos tan importantes como el tipo de técnicas que están autorizadas, que en España son la Inseminación Artificial tanto con semen de la pareja como de un donante, la Fecundación In vitro y la ICSI con gametos propios o de donantes, la transferencia embrionaria y la adopción de embriones.

En nuestro caso, la Ley limita a 3 el número máximo de embriones que se pueden transferir en cada ciclo.

Respecto a la donación de gametos, en la mayoría de países europeos está permitida la donación de semen, pero no ocurre lo mismo con los ovocitos; en España, sí están autorizados los tratamientos de ovodonación y se prescriben a mujeres con problemas de fertilidad relacionados con la calidad de sus propios óvulos. Nuestra ley es, además, una de las más proteccionistas tanto para los donantes como para los receptores de gametos, al mantener el anonimato de la donación.

La normativa española también autoriza el diagnóstico genético preimplantacional o DGP, de manera que está permitida la selección de los embriones con fines terapéuticos, para detectar enfermedades hereditarias graves o posibles alteraciones que afecten a la viabilidad del embrión tras ser transferido.

Como vemos, en España, podemos presumir de estar a la vanguardia de esta especialidad médica, además de ser uno de los destinos principales de Europa elegido por muchas personas para recibir un tratamiento de reproducción asistida. Y una prueba de ello es que en España se realizan en torno a 180.000 tratamientos al año.

4. La infertilidad es más frecuente de lo que pensamos.

No, no sois una excepción. Tener problemas para concebir hijos es algo relativamente frecuente y normal en todo el mundo. De hecho ¿quién no tiene un caso cercano entre sus familiares o amigos?

Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 15% de las parejas en edad fértil sufre infertilidad, por lo que es un problema más común de lo que se piensa. Según los datos recogidos en el Libro Blanco Sociosanitario editado por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), más de 70 millones de parejas en el mundo tendrían dificultades para tener hijos de manera natural. En España serían en torno a las 800.000 las parejas afectadas. ¿Y por qué ha ido aumentando este índice? Pues hay muchos factores que pueden estar afectando, tanto fisiológicos, como ambientales o sociodemográficos (el retraso de la maternidad en el caso de las mujeres, determinados hábitos de alimentación y consumo, la contaminación…). La otra cara de la moneda es que la medicina reproductiva sigue avanzando a pasos agigantados, tanto para detectar las causas de la infertilidad como para mejorar los resultados de las técnicas.

5. La infertilidad tiene causas masculinas y femeninas en la misma proporción.

Hay una tendencia muy extendida socialmente a considerar que uno de los factores más determinantes, y que reduce considerablemente las posibilidades de tener hijos de manera natural, es la edad avanzada de la mujer. Y sí, es cierto que cada vez aplazamos más el momento de crear una familia, y que eso afecta; pero también es cierto que la edad de la mujer no es ni el único ni el factor más importante cuando hablamos de fertilidad.

Aunque hay múltiples factores que pueden afectar a la reproducción, si los agrupamos por género, según los últimos estudios científicos, un tercio de los casos de infertilidad se debe a problemas masculinos, otro tercio tiene causas femeninas, y el tercio restante está relacionado con problemas en ambos miembros de la pareja o atribuibles a causas desconocidas.

Por tanto, podemos decir que el origen de la infertilidad está repartido a partes iguales entre hombres y mujeres. Aunque lo realmente importante, más allá de ponerle la etiqueta “masculino” o “femenino” es detectar esas causas para buscar una solución, y es en ello en lo que los expertos centran sus esfuerzos.

6. El 9% de los nacimientos en España son por reproducción asistida.

Del último informe de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que recoge datos de 2017, podemos sacar conclusiones muy interesantes para conocer qué papel juega la reproducción asistida en la natalidad de nuestro país. Una de las cifras más llamativas es que en España nacieron 37.887 bebés a través de alguna de estas técnicas. Eso significa que el 9% de los nacimientos producidos en España está relacionado con la reproducción asistida. Estos datos demuestran que, en un contexto en el que descienden los nacimientos de forma constante, la reproducción asistida va ganando relevancia cada año.

Y para aquellos que todavía sigan asociando reproducción asistida con embarazos de mellizos o gemelos, el informe también pone de manifiesto que el porcentaje de partos múltiples continúa disminuyendo. Y esto es posible gracias a los avances en los tratamientos que permiten priorizar la transferencia de un único embrión al útero materno.

Todos estos datos nos muestran el nivel de calidad de la reproducción asistida en España.

7. El máximo de embriones que se puede transferir en cada intento es de 3.

Cuando hablamos de tratamientos de Fecundación in vitro, a veces nos preguntan qué probabilidad hay de un embarazo múltiple, y aunque lo cierto es que por ley se pueden transferir al útero materno hasta un máximo de 3 embriones en cada intento, las cosas han cambiado mucho en los últimos años.

Los avances en las técnicas de reproducción, propiciados por el desarrollo de nuevas tecnologías para uso en laboratorios, como por ejemplo el time-lapse, han conseguido que rara vez se transfieran más de dos embriones. Incluso han hecho posible programas de transferencia de un único embrión. Estas mejoras han logrado que descienda drásticamente el porcentaje de embarazos múltiples, lo que supone a su vez una disminución de los riesgos que conllevan estos embarazos. Los últimos datos de los que disponemos, recabados por las Sociedad Española de Fertilidad (SEF), nos muestran que en 10 años las transferencias de 3 embriones han bajado de un 23,5% en el año 2007, hasta representar apenas un 1,9% en el año 2017.

Y aunque la recomendación de transferir 1 o 2 embriones va a depender de cada caso, lo mejor, y como siempre, es confiar en las indicaciones de los especialistas que aplicarán siempre la mejor estrategia de transferencia para la paciente.

8. La ovodonación es la técnica con mayores posibilidades de conseguir embarazo.

Aunque las tasas de embarazo tras someternos a un tratamiento de reproducción asistida dependen de muchos factores, podemos decir que en términos generales, la ovodonación suele implicar mayores posibilidades de éxito. Para quiénes aún no sepan en qué consiste esta técnica, se trata de hacer una fecundación in vitro, pero utilizando los óvulos de donantes, que son mujeres jóvenes (menores de 35 años) y sanas que cumplen con todos los requisitos recogidos en nuestra legislación.

Para que os hagáis una idea, la tasa de parto para un tratamiento de fecundación in vitro con óvulos propios ronda el 26% en mujeres de entre 35 y 40 años; si estos mismos datos los llevamos a tratamientos de ovodonación la tasa supera el 44%.

¿Cuándo está indicado hacer un ciclo de ovodonación? Habitualmente suele estar recomendado a mujeres con cierta edad en las que la probabilidad de embarazo ha disminuido ya considerablemente. También en los casos de menopausia precoz, fallo ovárico o ausencia de ovarios (congénita o tras una cirugía). Se recomienda además cuando ya ha habido varios intentos fallidos en otros ciclos de reproducción asistida.

En el caso de existir enfermedades genéticas transmisibles a la descendencia, y que no puedan ser evitadas mediante un Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), también se recomienda la ovodonación.

Y ¿cuál es el proceso para la paciente? Es muy sencillo, consiste en un tratamiento de preparación endometrial para poder recibir en su útero los embriones fecundados con los ovocitos donados y los espermatozoides de la pareja o de un donante.

Debéis saber que todas nuestras donantes se someten a una exhaustiva serie de pruebas clínicas y psicológicas, antes de ser aceptadas en nuestro programa de donantes. Y si queréis conocer qué dice la ley sobre todo esto, la donación de gametos en España está regulada por el Real Decreto-ley 9/2014, de 4 de julio.

9. No se puede elegir el sexo del bebé.

Esta es una pregunta que suelen hacernos habitualmente. Y es que existen muchas dudas sobre si cuando hacemos un tratamiento de reproducción asistida podemos elegir el sexo de nuestro bebé antes de la transferencia al útero de la madre.

En España, como en el resto de Europa, no está permitida la libre selección del sexo por la ley; aunque sí es cierto que hay técnicas como el DGP (Test Genético Preimplantacional) que permiten conocer si los embriones en cultivo son de sexo masculino o femenino.

Sin embargo, aunque la elección no está permitida, hay algunas excepciones, en aquellos casos cuya finalidad sea únicamente evitar la transmisión de enfermedades genéticas asociadas a los cromosomas sexuales. Estas excepciones están reguladas en la Ley de Reproducción Asistida Humana 14/2006, y en ella queda también recogido que la selección de sexo o la manipulación genética con fines no terapéuticos o no autorizados supone una infracción muy grave.

Hoy en día se conocen cerca de 300 enfermedades genéticas asociadas a los cromosomas sexuales, algunas de ellas graves, como la distrofia muscular de Duchenne o la hemofilia. En la mayoría de estos casos, la determinación del sexo embrionario es la única opción diagnostica que existe actualmente. Con los avances en investigación genética y cuando se logren conocer y definir los genes que causan estas enfermedades asociadas al sexo, se podrían seleccionar los embriones sanos independientemente de si son masculinos o femeninos. Con lo cual, en esos casos, ya no sería tampoco necesaria la selección del sexo.

10. Hay países que prohíben el acceso a la reproducción asistida a mujeres sin pareja y parejas de mujeres.

En España, la ley recoge que toda mujer a partir de los 18 años, podrá ser usuaria de las técnicas de reproducción asistida, con independencia de su estado civil y de su orientación sexual. Y en base a este principio, las mujeres sin pareja y las parejas de mujeres pueden acceder libremente a estos tratamientos para tener hijos cuando lo deseen.

El deseo reproductivo no está ligado en nuestro país ni al proyecto de familia, ni al modelo de crianza de los hijos. Una mujer es libre de decidir ser madre, con o sin pareja, recurriendo a tratamientos de reproducción con gametos de donante. Si su pareja es una mujer, también puede tener acceso a la reproducción asistida, pudiendo recurrir a diversas técnicas como la Inseminación Artificial, la Fecundación In Vitro o el método ROPA. Solo en este último caso es necesario que la pareja esté legalmente casada.

Nos enorgullece trabajar en un entorno donde prima la libertad de decidir y la realización de un proyecto de familia, sin tabúes ni prejuicios.

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