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Desescalada gradual: ¿nos afectará emocionalmente?

Llevamos semanas encajando esta situación extraordinaria y adaptándonos a un “mundo exterior” en cierto modo peligroso. Ahora toca hacer el recorrido inverso, y abordar la nueva realidad que vamos a encontrar fuera de nuestro confinamiento.

En las últimas semanas hemos vivido numerosos cambios en nuestro estilo de vida. En mayor o menor medida, todos hemos experimentado pérdidas de cualquier índole y hemos tenido que afrontar psicológicamente una situación extraordinaria para la que es muy difícil estar preparados. El miedo y la incertidumbre han estado presentes desde el principio, el mundo exterior se ha dibujado como algo oscuro y amenazante, y al que hemos llegado a percibir como peligroso. Durante estas semanas, nuestros esfuerzos se han dirigido principalmente a encajar este nuevo modo de funcionar, nada fácil si además tenemos en cuenta el vaivén de emociones que nos ha acompañado a lo largo de este período. Ahora toca la desescalada, es decir, hacer el recorrido inverso, es decir, abordar a nuestro enemigo “mundo exterior” para poder continuar viviendo.

¿Es normal sentir angustia por salir?

Adaptarse a esta nueva situación, dependerá de la huella o impacto psicológico que haya dejado en nosotros la cuarentena. Síntomas como tristeza, ansiedad, apatía, estrés agudo, o algunas fobias, se consideran reacciones normales a una situación extraordinaria. Conductas que teníamos automatizadas como, por ejemplo, salir a la calle, son ahora nuestro foco de miedo y ansiedad.

La ansiedad fóbica es la que se presenta ante situaciones bien definidas o frente a objetos específicos que no son en sí mismos peligrosos, pero que la persona los ve como tal. En consecuencia, tratamos de evitar esos objetos fóbicos o bien los afrontamos con mucho temor. En una pandemia como la que estamos viviendo, resulta especialmente complicado diferenciar qué situaciones son peligrosas y cuáles no. En estos días en los que debemos protegernos con esmero, el distanciamiento social puede hacernos creer que las personas que nos rodean son una posible amenaza, por lo que salir a la calle, acudir al médico o al supermercado puede convertirse en una pesadilla. Así se puede llegar incluso a la agorafobia, definida como el miedo intenso o pánico a los espacios abiertos, de donde escapar pueda resultar difícil, o donde en caso de sufrir una crisis de angustia no dispongamos de ayuda.

¿Cómo puedo superar mi miedo durante la desescalada?

Debemos encontrar estrategias para superar este nuevo obstáculo, y aunque ahora lo veamos como algo complicado, seguramente hayamos superado muchas otras situaciones complejas a lo largo de toda nuestra vida. Recuerda que todo lo que puedas sentir en estos momentos es compresible y esperable dada la situación que estamos viviendo.

Desde el punto de vista psicológico no existe una pauta general de ayuda, ya que todos somos diferentes. Por eso la recomendación siempre es tratar cada caso de forma particular y global, teniendo en cuenta todos los aspectos de la persona. Sin embargo, para poder afrontar las pequeñas dificultades, se recomienda la exposición gradual a las situaciones temidas, es decir, tomar contacto de forma progresiva con aquello que nos genera miedo o ansiedad. Por tanto, es clave iniciar las salidas a la calle poco a poco, al inicio realizar salidas breves, para ir aumentando cada vez más el tiempo que pasamos fuera. Siempre siguiendo las pautas de seguridad vigentes, y si es necesario, podemos salir acompañados por alguna persona de confianza, para después prescindir de la compañía y salir solos.

Otra idea puede ser retomar poco a poco citas médicas o pequeñas obligaciones que nos empujen a salir y a experimentar de nuevo la sensación de ”normalidad”. También puede ser de ayuda en este periodo de desescalada conectar con aquellos objetivos o proyectos que teníamos en marcha antes del confinamiento, si es que siguen siendo importantes para nosotros, y así aportar continuidad a nuestra vida.

Y es que aunque el mundo se haya parado, la vida sigue, y con ella nuestras ilusiones y todo aquello que nos hacía felices.

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